Si no son atendidas, las dolencias e infecciones en los pies pueden llegar a requerir una intervención quirúrgica para aliviarse. Conoce más a fondo estos problemas de salud.
Cuando las personas escuchan el término “intervención quirúrgica en el pie” imaginan casos extremos como la amputación. Sin embargo, este tipo de procedimientos son muy poco comunes y requieren de una falta de atención médica para que sucedan.
En esta entrada hablaremos de intervenciones menores recomendadas por podólogos para aliviar al paciente.
Dos tipos de operaciones
Es importante entender que algunas dolencias y/o infecciones en el pie pueden ser aliviadas a través de una intervención quirúrgica conocida como “cirugía podológica” que tiene como objetivo lograr que el paciente recupere la salud en su totalidad. Este tipo de operaciones las tiene que realizar un podólogo experto e inclusive existen casos en que son hechas por ortopedistas.
Por otro lado, existen las cirugías estéticas en el pie, realizadas por cirujanos plásticos. ¡Advertencia!: Una intervención quirúrgica estética puede traer grandes consecuencias en los pies si no son realizadas correctamente. Para conocer los problemas y riesgos que implican los tratamientos pedicuristas, entra a nuestra entrada blog “Pedicure: Conoces los Riesgos a tu Salud”.
¿Me necesitan operar?
Si después de seguir un tratamiento, los problemas de salud en el pie no desaparecen, un podólogo puede recomendar una intervención quirúrgica. Entre los problemas más comunes que se atienden con una operación están:
- Juanetes
- Neuromas
- Inflamaciones nerviosas del pie
- Dedos en garra
- Dolores en la planta del pie
- Alargamiento de Huesos
- Espolón calcáneo
- Dolores en distintas zonas del pie
¿Tiene algún riesgo?
En la actualidad existen las “cirugías no invasivas” caracterizadas por su limitante en el uso de herramientas que puedan causar daños a la piel, huesos y músculos.
Las cirugías no invasivas se pueden realizar gracias a los avances médicos y las secuelas y tratamientos de recuperación son mínimos. Al no haber heridas grandes los pacientes corren menos riesgos de adquirir infecciones o bacterias; además les es posible caminar al no requerir de tornillos, grapas o alambres, los cuales alargan el proceso de recuperación.
En conclusión, la palabra cirugía puede llegar a causar nervios en las personas. Sin embargo, una intervención quirúrgica podológica no conlleva riesgos ni presenta dificultades en la recuperación.
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